Glosario
Phishing
Un engaño, normalmente por correo o mensaje, que suplanta a alguien de confianza para robar contraseñas, datos o dinero.
Phishing viene de “pescar” (fishing, con ese juego de palabras): se lanza un anzuelo —un correo, un SMS, un mensaje de WhatsApp— y se espera a que alguien pique. El anzuelo suele suplantar a un banco, un proveedor, o incluso a un compañero o jefe, y casi siempre añade una razón para actuar rápido: una factura pendiente, un acceso bloqueado, una entrega urgente.
No hace falta “hackear” nada si consigues que la propia persona te dé la contraseña o pulse donde tú quieres. Por eso es, hoy, la puerta de entrada más habitual en un ciberataque: es mucho más barato y eficaz engañar a un humano que romper un sistema.
Las señales suelen repetirse: remitente que no encaja del todo con el real, sensación de urgencia, un enlace que no lleva exactamente donde dice, o una petición que se sale de lo normal (un cambio de cuenta bancaria, una contraseña “para verificar”). Ninguna señal es infalible por sí sola, pero la combinación de varias suele delatarlo.
La mejor defensa no es un único filtro técnico, sino la costumbre de parar un segundo antes de hacer clic cuando algo pide prisa. Eso, combinado con el doble factor de autenticación, hace que incluso un correo de phishing bien hecho deje de ser suficiente para entrar. Hablamos de esto en Los 3 mitos de ciberseguridad.

